
Durante el mes de mayo pasado, la actividad económica en Argentina exhibió una dinámica de contrastes: mientras se consolidó una recuperación del 0,2% en la comparación interanual, la medición desestacionalizada registró su segundo retroceso mensual consecutivo al caer un 0,5% respecto a abril. Este escenario federal muestra una economía traccionada por el fuerte empuje de sectores primarios y energéticos, los cuales logran compensar el desempeño negativo de pilares del consumo interno como la industria y el comercio, que aún no muestran señales de reactivación. No obstante, al analizar el componente de tendencia-ciclo, la actividad se ubica actualmente en el nivel más elevado de la gestión de Javier Milei, superando con amplitud los registros máximos alcanzados durante el año 2023.
De acuerdo con el informe técnico del INDEC, “en mayo de 2026, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró un crecimiento de 0,2% en la comparación interanual (i.a.) y una disminución de 0,5% respecto a abril en la medición desestacionalizada (s.e.)”. Esta baja mensual del 0,5% sucede a la caída del 1,5% registrada en abril, confirmando una desaceleración de corto plazo tras el pico de actividad de marzo.

El informe desglosa que siete de los 15 sectores analizados sufrieron contracciones interanuales, impactando directamente en el nivel general. El documento detalla que el sector de Pesca (-29,3% i.a.), junto con la Industria manufacturera (-5,6% i.a.) y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-4,3% i.a.), fueron los de mayor lastre, ya que en conjunto “le restaron 1,4 p.p. a la variación interanual del EMAE”. Por el contrario, la Construcción comenzó a dar señales de estabilización gradual al anotar una suba interanual del 1,9%, tras haber registrado variaciones negativas en meses previos del mismo año.
La recuperación interanual del mes se sustentó fundamentalmente en la explotación de recursos naturales y servicios básicos. Según los datos oficiales, ocho sectores registraron subas en mayo, entre los que “se destacaron Explotación de minas y canteras (15,7% i.a.) y Electricidad, gas y agua (8,0% i.a.)”.

En términos de impacto sobre el índice general, el sector agropecuario recuperó su rol protagónico. El informe resalta que “la actividad de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (4,6% i.a.) fue, a su vez, la de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida por Explotación de minas y canteras (15,7% i.a.)”, aportando entre ambos sectores 1,2 puntos porcentuales al crecimiento del indicador. Otros rubros con variaciones positivas incluyeron a la Intermediación financiera (1,5%), Servicios sociales y de salud (0,8%) y Transporte y comunicaciones (0,6%).
Análisis de tendencia y comparación histórica
Un dato sobresaliente que surge de las series estadísticas es el comportamiento del indicador de tendencia-ciclo, el cual permite observar la evolución de fondo de la economía eliminando factores estacionales. En mayo de 2026, este componente tuvo una variación positiva del 0,2% respecto al mes anterior, alcanzando un número índice de 154,7.
Este valor es representativo en la actual administración y en la serie reciente. Si se comparan estos registros con los del año 2023, se observa que el punto máximo de la tendencia-ciclo de la gestión anterior fue de 149,4 en enero de 2023, para luego iniciar un sendero descendente que cerró aquel año en 144,5. Por lo tanto, el nivel actual de 154,7 no solo es el más alto de la era Milei, sino que supera ampliamente los techos registrados durante todo el ciclo previo, consolidando un piso de actividad significativamente superior a pesar de las oscilaciones mensuales.
Con estos resultados, el acumulado del año 2026 arroja un incremento del 1,7% respecto al mismo período de 2025, lo que refleja una recuperación moderada pero sostenida de la economía nacional en su conjunto.